Website on global south and decolonial issues.

La imagen y representación del soldado africano en el siglo XX

Durante muchos años se negó la existencia de la historia africana entre historiadores de diversas universidades alrededor del mundo. El no reconocer una historia africana llevó a negar su presencia en gran parte de los libros de texto de historia mundial universitarios y escolares. La mejor evidencia de la ausencia de la Historia Africana en los cursos y libros de historia lo son las siguientes preguntas ¿Cuántos de nosotros crecimos con la idea de un continente africano “negro” lleno de animales salvajes, selvas y tribus? ¿Cuántos de nuestros profesores de historia nos mencionaron algo acerca de la Historia de África más allá de la historia  del comercio atlántico de esclavos? ¿Cuántos han leído acerca de la Primera y la Segunda Guerra Mundial saben algo del papel que jugaron los africanos en la defensa de la soberanía francesa? ¿Cuántos saben que en la Primera Guerra Mundial cerca de 140,000 y en la segunda 200,000 soldados africanos y participaron en la defensa de Francia y de sus ciudadanos de las agresiones alemanas? Posiblemente las contestaciones a esas preguntas sean que no saben nada o muy poco. Al día de hoy existe un profundo desconocimiento de la historia africana y su influencia en la Historia Mundial.   

En palabras del prestigioso historiador norteamericano Frederick Cooper, “la historia africana aún está en pañales; apenas tiene medio siglo”.[1] El desconocimiento de la riqueza histórica que aún hoy día guarda el continente ha llevado a muchos a repetir que África es un continente lleno de “tribus incivilizadas que no vale la pena estudiar”. Pocos son los temas que se han elaborado en donde se demuestra la importancia de los africanos en la Historia Mundial. En parte, a juzgar por el estado en que se encuentran muchos de los archivos en África y a lo difícil que se hace investigar en ellos, aunque no imposible, el historiador se convierte además en archivero, teniendo primero que organizar los archivos para sacar de ellos apenas unas páginas.[2] Pues aquí me hago eco de las palabras del eminente africanista Roland Oliver “escribir la historia africana es un arte y conlleva mucho tiempo”.[3] Éste es el caso de los soldados africanos, en especial aquellos que participaron en la Primera y Segunda Guerras Mundiales como parte de los ejércitos británicos y franceses. En el siguiente ensayo me propongo analizar la manera en que los historiadores se han dado a la tarea de representar y crear una imagen de los soldados africanos, tanto en el contexto de los ejércitos coloniales en guerras ajenas, como soldados de su país de origen.

            Francia e Inglaterra colonizan gran parte del continente africano, requirieron de ellos un tributo en sangre o “blood tax”, tanto para mantener el orden en sus nuevas colonias como para la guerra. Según el historiador John Iliffe, “The most famous force was the Tirailleurs Sénégalais, formed in 1857 and expanded into a French West African Army. Initially they were recruited mainly from slaves and then from the professional armies of defeated adversaries like the Tukulor, whose military traditions they inherited.”[4] El concepto de “Tirailleurs Sénégalais” se utilizó para llamar a todos los soldados provenientes del África Occidental Francesa. Este ejército de africanos se creó con tres objetivos. En primer lugar,  tener una reserva de soldados en caso de una eventual guerra contra Alemania. En segundo lugar, mantener el orden en las colonias y, en tercer lugar, llevar a cabo nuevas conquistas coloniales tanto en África como en Asia. Este concepto lo distinguirá de los ejércitos de las demás potencias coloniales. Por su parte, los ingleses crearon la fuerza militar llamada “King’s African Rifles” sólo con la idea de mantener un ejército o policía colonial y no para usarlos en las guerras del hombre blanco.

Estos ejércitos fueron creados, imaginados y representados de diversas formas y por diversas voces en el mundo colonial y en las metrópolis. Los Tirailleurs Sénégalais fueron representados y pensados por diversas personas de diferentes maneras. Para el historiador Myron Echenberg, en Francia existieron tres miradas y a su vez formas de recordar a los Tirailleurs Sénégalais. La primera de éstas fue una mirada romántica hacia el soldado africano. En esta mirada romántica se le recuerda al soldado africano como todo un héroe de guerra. Se le observa y admira marchando triunfante en París el Día de la Bastilla. Es la imagen del soldado benévolo y redentor que los liberó de la ocupación alemana. La segunda mirada es la que recuerda al soldado africano de una forma estereotipada como, por ejemplo, en el anuncio publicitario del cereal Banania, anuncio que circuló alrededor de toda Francia. Esta imagen del cereal Banania fue la que lamentablemente perduró en la mente de muchos franceses por muchos años,  siendo el único recuerdo de los soldados africanos que le salvaron la vida a muchos franceses y europeos. La tercera mirada es la que recuerda al africano de una forma más fiel, correcta, precisa o exacta a lo que fueron. Pues en esta imagen se le recuerda a los franceses el cómo los soldados africanos ayudaron a proteger sus vidas y propiedades, en palabras de un soldado africano, “we had been better defenders of France’s sovereignty during the déblâcle of 1940 than had metropolitan Frenchmen.”[5]       

No obstante en las colonias predominó, en un principio, una imagen negativa de los soldados ya que eran un símbolo colonial detestable. En palabras de un compatriota suyo, Leopold Sedar Senghor, los soldados africanos eran “France’s black watchdogs of empire” o perros negros vigilantes del imperio francés.[6] Senghor no se oponía al reclutamiento de tropas para los ejércitos europeos, sino a la forma en las que estas tropas eran utilizadas. Frantz Fanon fue más duro aún, pues describía a los soldados como los “torturer bogeyman, and general agent of French coercion”.[7]

 En palabras similares a las de Frantz Fanon, Albert Memmi, autor del libro El retrato del colonizado, se refiere a los soldados africanos que servían a los intereses franceses de la siguiente forma:

“they push a colonial mentality to excess, display proud disdain for the colonized and continually show off their borrowed rank, which often belies a vulgar brutality and avidity. Still too impressed by their privileges they savor them and defend them with fear and harshness; and when colonization is imperiled, they provide it with its most dynamic defenders, its shock troops and sometimes its instigators.”

            “The representatives of the authorities, cadres, policemen, etc., recruited from among the colonized, form a category of the colonized which attempts to escape from its political and social condition. But in so doing, by choosing to place themselves in the colonizer’s service to protect his interests exclusively they end up by adopting his ideology, even with regard to their own values and their own lives.”[8]

            Entonces para Memmy el colonizado que se presta para el servicio militar se convierte en colonizador. Pues para él adopta su ideología al defender únicamente los intereses del colonizador. Muy importante es la manera en la que Memmy ubica al soldado africano dentro de las tropas francesas: como “shock troops” o tropas de ataque. Básicamente tropas que atacan incluso poblaciones africanas para mantener el orden colonial existente, aparentemente esas eran las verdaderas intenciones de los franceses al reclutar a los soldados africanos.

            Por otro lado, en la metrópoli existían otras imágenes de los africanos como, por ejemplo, las que destaca el historiador Joe Lunn. Según Lunn, los franceses en general pero en especial los soldados franceses, se referían a los senegaleses como “dirty, niggers, dirty niggers, who where without knowledge, ignorant, stupid fools, crazy.” Y, también, los trataban “without respect, unjustly, very badly, like slaves, however they wanted”.[9] Sin duda una imagen y trato completamente despectivo considerando que dichos soldados senegaleses ayudaban a la causa francesa.   

Para el comandante superior de las tropas de África Occidental Francesa, Charles Mangin, los africanos “were superior to European workers and peasants because they were unspoiled by the difficult work of factory or field, and the healthier for it. But more importantly, Africans were possessed of a nervous system sufficiently less developed than that of the whites so as to make them for less sensitive to pain… The nervous system of the black man is much less developed than that of the white. All surgeons have observed how impassive the black is under the knife.”[10] Le añade, más adelante, lo siguiente: “warrior instincts remain extremely powerful in primitive races.”[11] Además, decía que los africanos tenían cinco atributos para ser soldados.

“(1) An ability to live in harsher climates than other races, (2) the capacity (owning to centuries of portage and migration) to carry heavy loads great distances, (3) a nervous system that was less developed than of ‘whites’, which gave them greater resistance to pain and hence more willingness to shed blood in battle, (4)the patriarchal nature of African societies, which endowed them with a sense of discipline and hierarchy that was readily transferable to military life, (5) the ‘selectionist’ argument that Africans were naturally suited to be excellent soldiers, since Africa had for centuries been a ‘vast battlefield’”[12]

Estas características eran argüidas por el ejército colonial francés a la hora de reclutar soldados. Por ejemplo Charles Mangin quería usar unos grupos africanos en particular como los Sénégalaises que incluyen a los hombres de las etnias Wolof, Serer y Lebu. El general entendía que los hombres de esas etnias eran los mejores soldados. También recalcó que “European rulers recruited either the mercenary musketeers already serving African rulers or robust but poor young men from tribes that are still uncivilized.”[13]

La principal idea de los franceses era tener un ejército de reserva y un balance entre Francia y Alemania en la eventualidad de una guerra.[14] También se pensó usarlos, a muy a pesar de ciertos sectores racistas de la época, que pensaban que los africanos no eran iguales a los soldados franceses, como ‘shock troops’. De hecho el Primer Ministro francés dijo “I would prefer to have ten black killed than a single Frenchman.”[15] Claro como un soldado africano no le restaría un solo voto ni afectaría la opinión pública prefería entonces que muriera en combate un soldado africano a un compatriota suyo. Al respecto de las cualidades de los soldados africanos Charles Mangin dijo:

“The black troops… have precicely those qualities that are demanded in the long struggles in modern war: rusticity, endurance, tenacity, the instinct for combat, the absence of nervousness, and an incomparable power of shock. Their arrival on the battlefield would have a considerable moral effect on the adversary”[16]

Por otra parte está la imagen de aquellos opositores que argüían, de alguna manera racista, que los africanos podrían enfermar en climas fríos, que incluso podrían contagiar de enfermedades tropicales a los soldados franceses. Otro factor era el alto costo de su mantenimiento, que no sabían conducir autos y su indisciplina.[17] Es apropiado argumentar que los africanos con la ropa apropiada sobrevivirían cualquier clima como cualquier otro ser humano. Me pregunto: ¿los soldados franceses también podrían enfermar a los soldados africanos? ¿Qué los soldados africanos conllevaban un alto costo de mantenimiento? Pues los historiadores han comprobado que eran peor pagados, aun por la misma labor, que un soldado francés. ¿Qué no sabían conducir? Era posible enseñarles a conducir, como hicieron los ingleses con sus  tropas. ¿Qué podían contagiar a los soldados franceses con enfermedades tropicales? ¿Entonces los soldados franceses no contagiaban a la vez a los soldados africanos con enfermedades europeas?.  

            Los franceses crearon varias imágenes públicas, ideas y representaciones de los soldados africanos. Dentro de Francia crearon una imagen para el consumo de los franceses. Otra imagen para los adversarios, en este caso los alemanes y una imagen del soldado africano para los propios africanos. Por un lado, hay que recordar las imágenes que se reprodujeron al principio de este ensayo sobre los anuncios del cereal Banania, donde se intentó crear una imagen pasiva y amigable del soldado africano para los franceses. La segunda imagen falsa que se crea es en la que se representa al africano como un mercenario que acabara con el enemigo de cualquier forma. Los franceses crearon una imagen que muestra cómo se construyó el soldado africano, una imagen donde se le quería hacer creer a los alemanes, a manera de hacer acobardar al enemigo, que los africanos eran feroces guerreros que no dudarían en masacrarlos y decapitarlos a la menor provocación. También es una clara muestra de cómo el ejército francés aprovechó las percepciones “pre-coloniales” existentes de las etnias africanas y las usó con el soldado africano. Se trataba de una imagen de mercenarios pero, al mismo tiempo, de gente con valentía y sangre fría que no dudarían en ningún momento matar para defenderse. Gente que sabe y domina las técnicas de la guerra cuerpo a cuerpo, que sabe perfectamente cómo atacar y con qué recursos para llevar a cabo su fin. Y, al mismo tiempo, esa imagen es la que el africano internaliza de acuerdo a los preceptos que se dicen de ellos. Es una imagen que ciertamente los ayudará en combate pero al mismo tiempo será su sello de muerte.

Los franceses durante los entrenamientos, decían a los africanos que los alemanes serían crueles con ellos si los capturaban como prisioneros de guerra. Por esa razón pelean con uñas y dientes  hasta el final donde para atraparlos, según las palabras de un soldado alemán, tienen que matarlos uno a uno.[18]   

            Esa imagen grotesca que los franceses construyen de los soldados africanos repercute a su vez en el imaginario de los alemanes. De hecho, la propaganda nazi reforzaba prejuicios raciales existentes contra los africanos considerando un insulto el tener que luchar contra esas “razas inferiores” que existían en el ejército francés. Los alemanes pensaban que los soldados africanos eran unos bárbaros y caníbales. El propio Adolfo Hitler veía a los negros como la última “contaminación” o “negrificación” de la sangre francesa. Será ese racismo existente en la Alemania nazi la que llevara a los soldados alemanes a no respetar el tratado de Ginebra en cuanto al tratamiento de los prisioneros de guerra. La siguiente cita ofrece una clara idea: “in close combat, German units fought against black soldiers of the French army with a ruthlessness that suggested that no prisoners would be taken. On many occasions, black prisoners of war were shot-sometimes up several hundred at a time.” De hecho, en una ocasión se difundió rumor de que los “Germans had undressed several Tirailleurs and killed them with their coupe-coupes, the customary bush knives of West African soldiers.” Y, además, “Germans frequently seized or destroyed the military tags of dead Tirailleurs, this preventing the identification of the corpses.” Los alemanes llegaron a prohibir que se identificaran los lugares donde eran enterrados los soldados africanos masacrados en cautiverio.[19]

Por otro lado, el ejército creado por el imperio británico, llamado “King’s African Rifles”, tuvo otras representaciones. Entre ellas la más común era la idea de un ejército con características étnicas, con tradiciones guerreras y un denominador común: el honor. Como dice el historiador británico John Iliffe, “at first sight, colonial armies might seen particularly capable of attracting and absorbing heroic traditions.”[20] Sin embargo, “many soldiers were conscripts or enlisted for mercenary reasons, the fact that they came from honour cultures was important in leading them to volunteer and in shaping their conduct.”[21] Y es que se trata de un tipo de reclutamiento militar étnico. Como dice el estudioso Alon Peled,

 “Group membership, defined in terms of ethnicity, race, religion and language, is a common criterion used by governments to decide who to conscript and who to exempt. This phenomenon, which I will call the ethic draft, has characterized the armed forces of empires and states.”[22]

Sólo aquellos que cumplieran con ciertos requisitos se consideraban apropiados para ser soldados. “The typical recruit was a physically fit peasant youth of low status, and without traditional skills, preferably from a ‘Martial Race.’ ”[23]

Una vez se definen las categorías necesarias para el reclutamiento, se comienzan a formar los ejércitos y las ideas de cómo y cuándo usarlos. Por ejemplo, los británicos en un principio planteaban que “African armies should not be used in ‘whites men’s wars.’ ”[24]

Como dice Timothy H. Parsons,

“The colonial army offered the highest wages for unskilled African labor; as armed government servants, Africans soldiers received certain forms of preferential treatment from the colonial administration, and in most martial societies the relative wealth and experience of Askaris earned them a high level of deference and respect in their home societies.”[25]

No obstante, la idea de pertenecer a un ejército atraía a los africanos, en especial en aquellos pueblos donde existía y se le daba preponderancia al honor. Para tener una idea del lenguaje usado para promover el reclutamiento, el “K.A.R.’s [King’s African Rifles] newspaper was named Heshima (Honour) and its posters urged recruit to ‘join the KAR and lead a man’s life.”[26] Otros tantos entraron al ejército por la siguiente razón: “we join the war because we were men.” Otro recluta, citado por Timothy H. Parsons, dijo: “I wanted to test my manhood”. Otro dijo: “[t]he army was a suitable job for a warrior…It showed that we were men.” Según John Iliffe, la gran diferencia entre los soldados que se enlistaron en la Primera Guerra Mundial y los que se enlistaron en la Segunda Guerra Mundial era que los de la Primera querían probar su masculinidad, su hombría.[27] En las tradiciones guerreras, la masculinidad jugó un papel central en las filas de los soldados africanos del King’s African Rifles y también en los Tirailleurs Sénégalais. La masculinidad y el honor del soldado africano fue puesta a prueba en la Primera Guerra Mundial. Durante la guerra en el llamado frente occidental, el primer día de su incursión, 2,500 Tirailleurs  murieron y 600 fueron heridos. “Demoralized by further terrible losses in mass attacks against machine – guns and artillery, one regiment mostly composed of recruits panicked.” Perdieron su reputación como soldados en esa primera batalla. Luego, gradualmente los tirailleurs rehicieron su reputación a un enorme costo. “At Verdum, an entire battalion broke under artillery fire and were shot in the back by French machine guns as they fled but this was compensated by a brilliantly successful assault on the position at Douaumont, which dominated the battlefield. This won the tirailleurs a dangerous reputation as shock-troops.”[28] ¿No es esto una muestra de su excelente desempeño en la Guerra?  Resulta más notable aún el desempeño africano cuando estos soldados fueron igualmente masacrados en campos de concentración por los nazis como si fueran parte de las razas inferiores.[29]

Es importante recalcar que tanto los Tirailleurs Sénégalais fueron sumamente importantes para las ejércitos coloniales en la guerra. Sin ellos se hubieran perdido más vidas civiles en guerra y se hubieran arruinado más propiedades. Ellos demostraron un gran coraje en la batalla y es ese coraje lo que, en parte, motivó a las autoridades francesas y británicas a usarlos en las guerras. Ahora ¿por qué los africanos decidían, en algunos casos, entrar a la guerra voluntariamente? Y, ¿por qué pelear con tanto coraje en una guerra ajena?  

Algunos estudios sobre las guerras demuestran que el soldado lucha primeramente por sobrevivir, ganarse el respeto de sus compañeros y miedo al castigo o represalias de su ejército. La evidencia ofrecida en este ensayo se apega a ese modelo pero, como dice John Iliffe, con tres calificaciones.

“One was that the mercenary element in their character led them to weigh their commitment especially carefully against the dangers it entailed, a second…was that battlefield behaviour was influenced by vertical ties of loyalty between officers and men similar to the clientage relationships in many African societies and the nature of collective loyalties was a third distinctive feature of African military behaviour.”[30]  

                No obstante los africanos también entraban al ejército ya que este les daba acceso a cosas que nunca antes había visto, carros, aviones, barcos, máquinas. Además, visitaban otros lugares, aprendían nuevos oficios, lucían nuevas ropas y cambiaban su forma de vestir.[31] Para John Iliffe “the most important motives were material. Although volunteers were not merely migrant labourers, they were migrant labourers they had to be attracted by pay and conditions superiors to those in their rural homes and in alternative employment.”[32]

            Es de vital importancia recalcar que los soldados africanos

“were intensely proud of their uniforms and appearance, as Sergeant –Major Robert Kakembo explained: ‘The soldiers go home on leave smartly dressed in His Majesty’s uniform and with plenty of money. A man leaves his village and goes into the Army’ he disappears for some eighteen months, and on his return home on leave he is 100 percent changed. He is fat and strong, clean and clever, with plenty to talk about and lost of money to spend. The young girls of the village worship him the young men follow him about.”[33]  

Otros tantos entraron simplemente por la educación que recibirían en el ejército. Usualmente, sus padres carecían dinero para enviarlos a la escuela así que no les quedaba otra alternativa más que enlistarse en el ejército.[34]

Como vemos el soldado africano se ganó el respeto como cualquier otro soldado. Su valentía era excepcional, su coraje único y su participación imprescindible en la guerra. La imagen del soldado que se desprende de estos estudios es la de un africano oprimido pero consciente de que era un ser humano digno, de que merecía igual paga por igual trabajo. Un soldado que sabe que lo que se cometía era una injusticia contra ellos pero que no dudaba en exigir y hacer valer sus derechos. De hecho, más adelante en su vida Leopold Sedar Senghor le dedica un poema a los Tirailleurs “Prayer for the Tirailleurs of Senegal” en donde ya no los ve como los perros negros vigilantes del imperio francés, sino que enfatiza su valentía al afirmar que “[w]e will not refuse the intense tension of the last minutes, the sharp sweetness of imminent death”.[35] En español, “No nos rehusamos a la intensa tensión de los últimos minutos del dulzor agudo de la muerte inminente.” Tan intenso como esas palabras fue el dolor y la valentía que tenían los soldados africanos que participaron en ambas guerras mundiales.   

 

Bibliografía

Alon Peled. “Force, Ideology and Contract: the history of ethnic conscription.” Ethnic and        Racial Studies 1 (1994): 61-78.

Cooper, Frederick, “La historia africana en la era de la descolonización.” ISTOR: Revista de       Historia Internacional 14 (2003): 14-31. 

Echenberg, Myron J. Colonial Conscripts: The Tirailleurs Sénégalais in French West      Africa, 1857-1960. Portsmouth, N.H.: Heinemann, 1991.

Echenberg, Myron J, “’Morts pour la France’; The African Soldier in France during the  Second World War.” The Journal of African History 4 (1985): 363-380.

Fanon, Frantz, Black Skin,White Masks. New York: Grove Press, 1968.

Falola, Toyin & Christian Jennings, eds. Sources and Methods in African History. Spoken,          Written, Unearthed. Rochester: University of Rochester Press, 2004.

Iliffe, John. Honour in African History. Cambridge: Cambridge University Press, 2005.

Issacman, Allen “The Origin, Formation and Early History of the Chikunda of South Central    Africa.” The Journal of African History 3 (1972): 443-461.

Issacman, Allen and Derek Peterson. “Making the Chikunda: Military Slavery and Ethnicity      in Southern Africa, 1750-1900.” International Journal of African Historical Studies 2  (2003): 257-281.

Johnson, Douglas H., “The Structure of a Legacy: Military Slavery in Northeast Africa.”            Ethnohistory 1 (1989): 72-88.

Killingray, David. “African Voices from two World Wars.” Historical Research 186 (2001):    425-443.

Killingray, David. “The Idea of a British Imperial African Army.” The Journal of African          Africa 3 (1979): 421-436.

Killingray, David. “Repercussions of World War One in the Gold Coast.” The Journal of           African History 1 (1978): 39-59.

Leopold Sedar, Senghor. Selected Poems. Trad. John Reed and Clice Wake. New York:            Oxford University Press, 1964.

Lunn, Joe. Memoir of the Maelstrom: A Senegalese Oral History of the First World War. Portsmouth; Heinemann, 1999.

Lunn, Joe. “Les races guerrières: Racial Preconceptions in the French Military about West          African Soldiers during the First World War.” Journal of Contemporary History 4  (1999): 517-536.

Memmi, Albert. The Colonizer and the Colonized. Boston; Beacon Press, 1967.

Oliver, Roland, The Missionary Factor in East Africa. Londres: Longmans, 1967.

Parsons, Timothy. “ ‘Wakamba Warriors are Soldiers of the Queen’: The Evolution of the          Kamba as a Martial Race, 1890-1970.” Ethnohistory 4 (1999): 671-701.

Scheck, Raffael. “ ‘They Are Just Savages’: German Massacres of Black Soldiers from the        French Army in 1940.” The Journal of Modern History 77 (2005): 325–344.

Summers, Anne and R.W. Johnson. “World War I Conscription and Social Change in    Guinea.” The Journal of African History 1 (1978): 25-38.

 


[1] Frederick Cooper, “La historia africana en la era de la descolonización” ISTOR: Revista de Historia Internacional 14 (2003): 14-31

[2] Consúltese al respecto a Toyin Falola & Christian Jennings, eds., Sources and Methods in African History. Spoken, Written, Unearthed (Rochester N.Y.: University of Rochester Press, 2004.)

[3] Roland Oliver, The Missionary Factor in East Africa (Londres: Longmans, 1967), 58. 

[4] John Iliffe, Honour in African History (Cambridge: Cambridge University Press, 2005), 228.

[5] Myron Echenberg, “’Morts Pour la France’; The African Soldier in France During the   Second World War,” The Journal of African History 4 (1985): 377.

[6] Cita tomada de Myron Echenberg, Colonial Conscripts: The Tirailleurs Sénégalais in French West Africa, 1857-1960 (Portsmouth: Heinemann Press, 1991), 2. 

[7] Frantz Fanon, Black Skin, White Masks (New York: Grove Press, 1968), 104-105.

[8] Albert Memmi, The Colonizer and the Colonized (Boston: Beacon Press, 1967), 16.

[9] Joe Lunn, Memoir of the Maelstrom: A Senegalese Oral History of the First World War (Portsmouth; Heinemann, 1999), 26.

[10] Echenberg , Colonial Conscripts, 29.

[11] Joe Lunn, “Les races guerrières: Racial preconceptions in the French military about West African soldiers during the First World War.” Journal of Contemporary History 4 (1999): 521.

[12] Ibid., 521.

[13] Iliffe, 227.

[14] Lunn, “ ‘Les races guerrieres’ ”, 518 y Anne Summers y R.W. Johnson. “World War I Conscription and Social Change in Guinea” The Journal of African History 1 (1978): 25.

[15] Iliffe, 236.

[16] Lunn, (1999), 521.

[17] Ibid., 525.

[18] Echenberg, Colonial Conscripts, 95.

[19] Raffael Scheck, “They Are Just Savages”: German Massacres of Black Soldiers from the French Army in 1940,” The Journal of Modern History 77 (2005): 325–326 y 331-333.

[20] Iliffe, 227. 

[21] Ibid.,  234.

[22] Alon Peled. “Force, Ideology and Contract: the history of ethnic conscription,” Ethnic and Racial Studies 1 (1994): 62.

[23] Iliffe, 228.

[24] David Killingray, “The Idea of a British Imperial African Army,” The Journal of African Africa 3 (1979): 422.

[25] Timothy H. Parsons, “‘Wakamba Warriors are Soldiers of the Queen’: The Evolution of the Kamba as a Martial Race, 1890-1970,” Ethnohistory 4 (1999): 674.

[26] Ibid., 234.

[27] Ibid., 234

[28] Iliffe, 236.

[29] Vease al respecto Raffael Scheck, “They Are Just Savages”: German Massacres of Black Soldiers from the French Army in 1940,” The Journal of Modern History 77 (2005): 325–344, donde ofrece un estudio que explica la manera en que los soldados alemanes masacraron a prisioneros de guerra africanos en clara violación a los acuerdos de Guerra existentes en la época.

[30] Iliffe, 237.

[31] David Killingray, “African Voices from two World Wars,” Historical Research 186 (November 2001): 430.

[32] Iliffe, 230.

[33] Ibid., 231.

[34] Ibid., 231.

[35] Senghor Leopold Sedar, Selected Poems, trad. por John Reed and Clice Wake. (New York: Oxford University Press, 1964), 37.

 

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.